Inicia la renegociación del TLCAN

chavezfierro.com-TLCAN

Ávido de una victoria para el presidente Trump y en medio de una de las crisis más graves que ha tenido su todavía incipiente administración, después de las críticas por sus respuestas tibias y tardías ante los incidentes en Charlottesville, que han hecho olvidar de momento la trama rusa, inicia la primera de siete rondas de negociaciones para adecuar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) al dinámico y cambiante siglo XXI. Se trata de la negociación comercial más importantes para el Estado mexicano en las últimas décadas y como ha quedado claro después del primer encuentro, Estados Unidos no viene con un papel amistoso a las negociaciones.

El TLCAN es responsable de un comercio valorado en 1.2 billones de dólares al año (similar al PIB español o a diez veces la fortuna de Bill Gates) con un mercado de 450 millones de personas y significa una de las relaciones más estables y sólidas en el mundo en una de las zonas más competitivas con importantes cadenas de valor a lo largo de Norteamérica.

Firmado en 1992 y en vigencia desde aquel polémico primero de enero de 1994, el tratado se encamina hacia su cuarto de siglo de existencia consolidando la integración comercial de tres de los países más extensos del mundo cuya frontera entre México y Estados Unidos es la más transitada del orbe por donde transitan un millón de personas al día y 500,000 vehículos.

Si bien es cierto, el tratado necesita una actualización dados los importantes avances tecnológicos, económicos y comerciales; ninguna de las partes había insistido en una renegociación hasta que Donald Trump calificara al TLCAN como el peor tratado en la historia de su país y lo hiciera responsable de la pérdida de miles de empleos. El magnate neoyorkino pretende adecuar el acuerdo a su política de “America First”

Por lo que ve a las relaciones comerciales de los Estados miembros; Canadá y México representan para Estados Unidos su segundo y tercer socio comercial solo por detrás de China. Para el caso del país de la hoja de maple, Estados Unidos y México son su primer y tercer socio.

El caso de nuestro país es más intensa la dependencia de nuestros vecinos del norte. A pesar de los 46 tratados internacionales en materia de comercio internacional firmados por México, Estados Unidos representa el 86% de nuestras exportaciones no petroleras y Canadá el 3%. Un 4.5% se dirige a los 28 miembros de la Unión Europea; 1.2% cruza el Pacífico rumbo a China y solo un 0.7% termina en Brasil.

Este miércoles iniciaron cinco días de diálogo formal en Washington, aunque los acercamientos entre los distintos negociadores llevan ya semanas. La siguiente cita será a mediados de septiembre en la Ciudad de México y con posterioridad en Canadá. Se espera un ritmo de reuniones cada cuatro semanas.

Entre los temas centrales al arrancar la primera ronda de pláticas destaca el déficit comercial de Estados Unidos respectos a los otros dos socios, uno de las quejas reiterativas de Donald Trump; las reglas de origen y los asuntos laborales.

La obsesión del presidente estadounidense por el tema del déficit puede ser de las grandes piedras en el camino hacia el éxito de las negociaciones junto al capítulo sobre solución de controversias que incluye el TLCAN. Por parte de Canadá y México, la atención está centrada en las reglas de origen, es decir en los porcentajes de insumos regionales que se emplean en los sectores productivos, así como adecuar al TLCAN con los nuevos retos tecnológicos en materias de comercio electrónico y propiedad intelectual.

Para la nueva administración estadounidense, el TLCAN es responsable de la pérdida de 64, 345 millones de dólares con México vía déficit y de 11,000 millones con Canadá, de acuerdo con la información de 2016. Estados Unidos ve en la salvaguardas una forma de recuperar lo perdido, a través de restricciones temporales a importaciones crecientes. El gobierno mexicano ha sido enfático en señalar que primero se levanta de las mesas de negociaciones antes de aceptar dichas medidas.

No obstante, cabe recordar que el déficit global de Estados Unidos alcanzó en 2016 los 737,000 millones de dólares, de los cuales México es responsable solamente del 9%. Mientras que el déficit que mantiene Washington con China es del 47%.

Para el gobierno de Ottawa, el mecanismo de solución de controversias es una cuestión que no puede quedar fuera del nuevo tratado. El mismo ha estado establecido desde el primer acuerdo comercial entre Canadá y Estados Unidos y con posterioridad fue trasladado al TLCAN. Para la administración de Justin Trudeau se trata de una “línea roja” que no piensan ceder.

Otro punto que ha insistido el equipo negociador de Estados Unidos es la necesidad de incorporar un capítulo sobre cuestiones laborales. El hecho que los mexicanos tengamos el menor ingreso en promedio de los trabajadores dentro de los países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico que representan 15, 230 dólares anuales, se convierte en una ventaja competitiva y una justificación de acuerdo a la visión de Trump para que las compañías norteamericanas muevan sus instalaciones hacia México, ocasionando pérdidas de empleos.

La celeridad en las rondas de negociaciones tiene que ver con el cruce de los procesos electorales en México y Estados Unidos agendados para el segundo semestre de 2018. El gobierno mexicano busca que el documento final esté listo previo al inicio de las campañas electorales; en tanto que Estados Unidos, además de buscar una urgida victoria para el presidente Trump, pretende alcanzar el nuevo acuerdo previo a las elecciones de noviembre cuando se renueva la totalidad de la Cámara de Representantes, un tercio del Senado y más de treinta gubernaturas en las que destacan Texas y Nuevo México que tienen como primer socio comercial nuestro país. El presidente estadounidense también buscará sumar mayores adeptos hacia su segundo mandato. Al gobierno canadiense no le corre prisa durante las negociaciones al no tener agendado ninguna cita electoral.

El nerviosismo por una terminación del TLCAN ha disminuido desde enero pasado cuando se estimaba más de un 50% de posibilidades de rompimiento del tratado. A pesar de una amenaza a finales de abril por parte de Trump de salir del acuerdo, la tranquilidad ha regresado de la mano de una apreciación del peso frente al dólar. Actualmente las estimaciones de un rompimiento del acuerdo no alcanzan el 20%, como lo muestran el cambio de negativa a estable de la perspectiva de las agencias calificadoras hacia México.

Las repercusiones en caso de terminación del TLCAN, si bien de forma inmediata podría traer una incertidumbre en los mercados y una depreciación de la moneda nacional ante un mensaje de inseguridad jurídica para los inversores; lo cierto es que la relación comercial entre los países pasaría a regirse por la normatividad de la Organización Mundial del Comercio. Lo anterior, supondría que para exportar de nuestro país a Estados Unidos los aranceles serían del 1.9% en el sector industrial y del 6.4% pata el agropecuario. Lo anterior permitiría a México mantener ciertos niveles de competitividad en diversos sectores.

La balanza comercial entre México y Estados Unidos pasó de un déficit para nuestro país en 1994 a un superávit; con una multiplicación en las exportaciones por ocho veces su valor. Aunque no todos los sectores ni todas las regiones en el país se han visto beneficiadas por igual el sector automotriz destaca por ser el de mayor impulso en México.

El sector automotriz será el estelar en el centro de las negociaciones, el cual se ha expandido en México las últimas dos décadas pero creando cadenas de producción integradas en ambos lados de la frontera. Tras la entrada en vigor del tratado, se instalaron 16 de las 23 plantas automotrices que actualmente operan en el país; las cuales producen 3.5 millones de vehículos al año que en el 80% de los casos terminan siendo exportados a Estados Unidos.

Robert Lighthizer, Chrystia Freeland e Ildefonso Guajardo encabezan a los equipos negociadores de Estados Unidos, Canadá y México. Lighthizer tendrá que cumplir con los caprichos de Trump de reducir el déficit con México mientras investiga a China por robo de patentes.

La delegación mexicana está acompañada por la cúpula empresarial que conforma el denominado “cuarto de junto”. Los empresarios encabezados por Juan Pablo Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial se han hecho de los servicios de la firma de cabildeo Akin, Gump, Strauss, Hauer y Feld quienes se encuentran entre las firmas más cotizadas de Estados Unidos en su relación con el Congreso estadounidense.

El equipo negociador mexicano tiene clara la premisa de no descomponer lo que ya funciona y tratar de sacar adelante los capítulos de áreas donde no existía una regulación previa. Canadá busca que el nuevo acuerdo sea más progresista e incluya temas sobre protección al medio ambiente y equidad de género.

Correo electrónico: rodrigo@chavezfierro.com

www.chavezfierro.com

Miembro del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi)

Be the first to comment

Leave a Reply

Your email address will not be published.


*