Apuntes sobre el atentado en Niza

chavezfierro.com-Francia

Como siempre, nuestra consideración hacia las víctimas del atentado en Niza, tanto directa como indirectamente afectados. Lo que sabemos hasta el momento es que el ataque cobró la vida de ochenta personas y veinte más se encuentran en estado muy grave. El responsable, un ciudadano francés nacido en Niza, de origen tunecino, sin aparentes vínculos terroristas pero listado por la policía como una persona violenta, quién tomó un camión y lo utilizó como arma en contra de la población. Ahora se sabe que las armas que aparentemente portaba eran de juguete o falsas y las granadas no estaban activadas.

Dentro de los antecedentes inmediatos de atentados terroristas en Francia cabe recordar el ocurrido al semanario satírico Chalie Hebdó y a un supermercado de comida judía en enero de 2015, así como el ataque en noviembre pasado en París donde perdieron la vida 130 personas.

El terrorismo se trata de un fenómeno en franco crecimiento. Recientemente analizábamos los ataques ocurridos en Turquía, Bangladesh e Irak.

Francia se ha vuelto en un objetivo prioritario del yihadismo. El presidente Hollande había anticipado, previo al ataque, que Francia saldría del estado de excepción en el que se encontraba una vez que hubiese terminado el Tour de Francia.

No es casualidad que el acto se haya realizado el 14 de julio, fecha que habitualmente se convierte en una demostración de unidad en torno a las fuerzas armadas implicadas en los frentes de África y el Medio Oriente.

Es importante esperar las investigaciones para saber si se trató, como aparentemente se observa, de la acción de un lobo solitario o bien estamos ante un atentado con conexiones directas a la matriz, presuntamente, del Estado Islámico.

Por la actividad yihadista y las células que operan en Francia se puede esperar una vinculación con estos grupos; aunque cabe recordar, como lo hace Mauricio Meschoulam (@maurimm) que el 70% de los ataques terroristas en Occidente son realizados por lobos solitarios.

En esta ocasión, al igual que en ataque al aeropuerto de Estambul, se trató de un objetivo blando, en los cuales son muy difíciles de implementar controles de seguridad. Para el ataque no se requirió entrenamiento militar, ni un adecuado uso de armas de fuego.

Las acciones de los llamados lobos solitarios son mucho más difíciles de prevenir, ya que no existe comunicación durante la planeación que permita su detención, o no se dejan transferencias de armas o dinero que puedan ser rastreadas.

Los franceses buscaban regresar a la normalidad. Se genera un estado de shock, ante la identificación de la gente con las víctimas; a pesar que las posibilidades de padecer un ataque terrorista son mínimos respecto a cualquier otra causa de muerte.

Por: Rodrigo Chávez Fierro

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